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El adiós al "Pistola" Marsicano

Daniel Marsicano nació el 19 de febrero de 1934. Para todos era “El Pistola” Marsicano.

Integró el primer Secretariado de la CNT junto a Pepe D´Elía. Eso ya hablaba de un hombre comprometido con lo que pensaba y hacía.
 
Fundó junto a un grupo de muchachos el Club Arbolito el 1º de marzo de 1958. Primero fue una casa alquilada luego con dinero prestado, que él consiguió y religiosamente devolvió, comprada.
Una vez en un reportaje contaba: Tabaré Vázquez estuvo siempre en El Arbolito, construyó el club con nosotros. En esa época él era estudiante avanzado de Medicina y vivía preocupado por la salud de la gente. Entonces pensó que podíamos instalar una policlínica en el club para atender a la gente. Vino con otros estudiantes y los doctores Rodríguez López, Bartian y Bambicela”. Siguió el relato. “Entre todos acondicionaron parte del club donde hasta hoy funciona la policlínica y empezaron a asistir a los vecinos gratuitamente. El 5 de diciembre de 1965 inauguramos la policlínica”. Decía “Pistola” al matutino La República.
 
Siendo el cantinero del Club Progreso otra parte fundamental de su vida, y el Dr. Tabaré Vázquez Presidente, fundaron un comedor para darle de comer a los niños en setiembre del año 1983.
Después imaginate, contaba, venía mucha gente, no solo niños, además teníamos obreros sin trabajo en las épocas duras, que les daba vergüenza venir pero precisaban comer, así que, traían la vianda y se llevaban la comida”.
 
Estuvo siempre al lado de los jugadores de su Club, fue un indisoluble referente para las Selecciones. El los quería a todos y ellos que lo adoraban, lo ayudaban en sus obras sociales. En 1987 cuando la Copa América en Argentina, fue como Delegado. Pero hacía de todo, cocinaba, asaba, preparaba las meriendas. Atendía a la prensa con sonrisas y bromas. De todo tipo y siempre sanamente.
La tarde que se le ganó a Argentina, al regreso en el Club de Empleados de Moreno, donde estaba alojada la Delegación, preparó refuerzos de salame y queso y café con leche “para que se reponga la barra, mientras preparamos los pollitos a las brasas”, me dijo aquella tarde histórica día del cumpleaños de Jorge Seré, en la que nadie sabe como hizo pero llegó antes que todos y tenía todo pronto.
 
Hay muchas anécdotas, miles, historias de vida y de gente que ayudó y por la que luchó y pidió. Porque siempre pidió para ayudar a todos los que precisaban.
Tenía palabras de aliento y sabía arengar al que se desanimaba. Las sabía todas. Le sobraba fe y la transmitía. Personaje de la vida, que expresaba al dedillo como pocos lo que quería decir, pintando costumbres, estableciendo valores sin ser contradictorio y aplicando siempre el pensamiento ideológico de un ser humano comprometido con la vida. En pocas palabras, tenía calle, carpeta y sabiduría. Le gustaba ser libre y enseñaba a serlo. Hablaba con refranes, con historias con sentimiento. El que tuvo para todo lo que hizo y seguirá haciendo desde otro lugar.
 
Pero a lo mejor vuelve, porque Tabaré Cardozo le dedicó un hermoso tema y el coro le canta:
Si lo viene a buscar…………La parca y él se va, …………en su barco negro,
da una vuelta nomás,  y vuelve a resucitar.
 
Serás siempre recordado. Abrazo Grande Pistola, hasta siempre! y GRACIAS!